| ¿Son buenas las imágenes "crudas"? |
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| Escrito por José J. Grimaldos | |||||
Página 1 de 3 Siempre que nos movemos en el ámbito de la fotografía digital aparece alguna vez el concepto de imagen raw, en cambio paradójicamente, existe mucha desinformación sobre este asunto. Podemos encontrar muchas razones por las que deberíamos trabajar disparando en modo RAW y hay algunas pocas por las que no deberíamos hacerlo. Vamos a sopesar ambas alternativas. El formato RAWAl tomar una fotografía con una cámara digital, el sensor de imagen (ya sea de tipo CCD o CMOS), recoge la cantidad de luz que llega a cada uno de sus componentes. La lectura de esta información que realiza el sensor se efectúa como un voltaje de un nivel determinado. Los sistemas de conversión de analógico a digital que posee la cámara transforman esta señal en un valor numérico, digital. En función de la tecnología de la cámara, esta información se grabará en grupos de 12, 14 o 16 bits para los prototipos profesionales, es decir, 212=4096, 214=16384 o 216=65536 valores de color distintos para cada píxel. A continuación, esta secuencia de números se grabará en la tarjeta de memoria directamente (formato RAW) o procesada y convertida al formato JPEG. Si la configuración de la cámara es la de guardar la imagen en modo RAW, cuando se transfiere la imagen en un programa capaz de leer estos ficheros y se almacena permanentemente como documento TIFF, nos permitiráoptar por hacer esa exportación de formato en modo de 16 bits por canal. Si es así y la cámara soporta sólo 12 o 14 bits, éstos se expandirán para cubrir los 16 bits del formato elegido. Ahora bien, si tenemos establecido que la cámara guarde las imágenes como JPEG, su programa interno de conversión ya la ha procesado a 8 bits por canal y sólo dejó 256 niveles de color con los que trabajar, perdiendo obviamente, información. |
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