Probablemente sea el concepto fundamental cuando nos movemos en el entorno de la imagen digital y es el responsable de la calidad final de nuestras ilustraciones, junto a otros factores.
Aunque podría decirse que la resolución es la capacidad de representar con detalle una imagen, en realidad, resulta un poco más complejo, sobre todo cuando consideramos los diferentes dispositivos de representación o de salida.
En cualquier caso hemos de tener en cuenta que en una pantalla de ordenador siempre veremos cualquier imagen con una resolución limitada por la capacidad del monitor y en mapa de bits, auque ésta imagen fuese vectorial.
Entenderemos por resolución de una imagen, la cantidad de pixeles que la describen y suele venir expresada en "píxeles por pulgada"(ppi)[1] en sus dimensiones horizontal y vertical.
Es decir, si una imagen digitalizada posee una resolución de 72 ppi, una resolución normal de las imágenes que nos encontramos en internet, significa que contiene 5.184 pixels en una pulgada cuadrada (72 pixels de ancho x 72 pixels de alto).
Lógicamente cuanto más alta es la resolución de una imagen, posee más pixeles que la describan. Por ejemplo una ilustración de 5x5 pulgadas con una resolución de 72 ppi tendría 129.600 cuadraditos de color, mientras que la misma imagen con una resolución de 300 ppi, tendría 2.250.000 pixels. Es evidente que cuanto mayor sea la resolución, obtendremos una mejor representación de la imagen usando un dispositivo de salida adecuado ya que permite un mayor detalle descriptivo y una transición de color más suave y sutil.
Cuando trabajamos sobre una imagen previamente digitalizada, no tenemos ningún control sobre este aspecto, sin embargo, si vamos a capturar y digitalizar una imagen a través de un escáner, es el momento de decidir el ajuste de esta resolución que determinará la calidad posterior de la imagen.
Hemos de tener en cuenta que, una vez escaneada a una determinada resolución será imposible mejorar ésta, aunque algunos programas de retoque fotográfico ofrecen la posibilidad de aumentarla mediante técnicas de interpolación, no se trata de una solución deseable, pues el resultado final ofrece un aspecto artificial y desnaturalizado la mayoría de las veces, tanto mayor, cuanto más sea el factor de ampliación.
Entonces, ¿a qué resolución es aconsejable escanear una imagen?
Bien, la respuesta depende de algunos factores. Hemos de tener en cuenta los requerimientos del dispositivo de salida, por ejemplo, si la imagen está destinada a su reproducción comercial deberá tener una resolución de 300 ppi a su tamaño final de impresión. En cambio, si va a ser mostrada en un monitor, bastará con 72 ppi, también a su dimensión final en píxeles. La tabla siguiente propone unas orientaciones sobre esta cuestión.
Tabla 1. Resoluciones de captura
| Dispositivo de salida | Resolución en ppi |
|---|---|
| Monitor | 72-90 |
| Impresora de chorro de tinta | 100-120 |
| Impresora fotográfica/láser | 120-150 |
| Reproducción comercial | 200-300 |
Las recomendaciones recogidas en esta tabla pueden servir como guía a la hora de capturar una imagen, sin embargo conviene destacar que, a partir de un original de alta resolución, siempre se pueden generar copias a resoluciones inferiores, en cambio, el proceso inverso no es posible realizarlo sin pérdidas de calidad. Por lo tanto, cuando el espacio en disco no sea un problema, trataremos de escanear a la máxima resolución posible y generar versiones de la imagen en función de su utilización.
| [1] | Pixeles per inch |