2.1. Introducción

Lo primero que necesitamos para trabajar con una imagen digital es, lógicamente, disponer de un fichero gráfico en nuestro ordenador que contenga esta imagen. Puede ser generada directamente mediante cualquier aplicación que soporte la exportación de documentos a formato gráfico, o bien obtenida por cualquier otro medio externo.

En este capítulo nos vamos a ocupar de diferentes procedimientos que nos permitan digitalizar una imagen externa para que sea tratada informáticamente y pueda ser incorporada a cualquier documentación publicada posteriormente, ya sea en papel impreso o electrónicamente.

Esta fase del proceso resulta fundamental puesto que la calidad de la imagen producida dependerá decisivamente de la forma en que se haya producido la captura. Si la imagen de partida no reune condiciones o ha sido adquirida de manera incorrecta se verá afectada irremediablemente la ilustración final.

Una imagen externa puede ser incorporada a nuestro ordenador de diferentes formas, sin embargo, los procedimientos más habituales son la captura mediante un escáner doméstico, utilizando una cámara digital o descargándola directamente desde la red Internet. Trataremos de proponer unas orientaciones que nos ayuden a realizar estos procesos correctamente, aprovechando al máximo la calidad original de la imagen.